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Educación Parvularia: Recursos Financieros y Recursos Humanos

noviembre, 2018 | Tema: Artículos, Noticias, Observatorio Económico, Publicaciones

Por Paola Bordón, Ph.D. in Economics, University of Wisconsin–Madison, EE. UU., académica FEN-UAH y Eugenio Giolito, Ph.D. en Economía, University of Maryland, EE.UU., académico FEN-UAH.

Publicado en revista Observatorio Económico Nº 131, 2018.

Existe la intención del Gobierno de enviar al Congreso un proyecto que otorgaría subvención a la educación inicial en su nivel medio menor (2 a 3 años), el que -según las autoridades- favorecería a 500 mil niños. Generalmente, la discusión se centra en cómo se financiará la cobertura de este tipo de medidas. Sin embargo, en este artículo nos enfocaremos en algunos problemas subyacentes que, a nuestro juicio, son independientes a la discusión acerca de la forma de financiación y que deberían considerarse en el debate.

Según datos del informe de la OCDE “Education at a glance” 2018, entre 2005 y 2015, Chile mostró uno de los aumentos más significativos del gasto como porcentaje del PIB destinado a educación parvularia entre los países miembros y asociados de la OCDE, correspondientes a casi 0,3 puntos porcentuales, mientras que el incremento promedio de todos los países de la OCDE alcanzó 0,14 puntos porcentuales. A pesar del significativo aumento, las tasas de cobertura siguen siendo bajas. En 2016, el 20% de los niños menores de 3 años y 79% de entre 3 y 5 años estaban matriculados en educación parvularia, lo que corresponde a 13 y 7 puntos porcentuales por debajo del promedio OCDE, respectivamente. La brecha en la educación parvularia se debe principalmente a las bajas tasas de cobertura para niños menores de 3 años (56%, en comparación con el promedio OCDE de 76%), mientras que las tasas para niños entre 4 y 5 años son cercanas al promedio OCDE. La participación es casi universal a la edad de 5 años. Si bien atacar el déficit en la cobertura para niños más pequeños es una política deseable, se debe tener en cuenta la calidad de la educación preescolar, que está directamente relacionada con la calidad y cantidad de los docentes.

Otro dato destacado por el citado informe es que, a pesar de que el número de niños matriculados en educación parvularia aumentó 52% durante el período 2005-2016, el número de docentes aumentó solo un 23%. Por lo tanto, más allá de los recursos destinados a la subvención de la educación parvularia, creemos que es imperativo incluir en la discusión a los docentes. Si no hay docentes suficientes, la discusión “subsidio a la demanda versus subsidio a la oferta”, se torna un tanto irrelevante. Este problema se vuelve todavía más grave dado que, además de que el número de profesores no crece lo suficiente, se observan serios indicios de problemas en la calidad de la formación de los nuevos docentes, como detallamos a continuación.

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Centro Estudios MINEDUC.

La Figura 1 muestra la evolución de titulados en educación parvularia desde 2007 por tipo de institución de educación superior, pudiendo notarse el marcado crecimiento de los egresados de institutos profesionales a partir de 2013. Recordemos que desde 2015 y, a raíz de un dictamen de Contraloría, el MINEDUC ordenó que los Institutos profesionales no podrán admitir estudiantes para las carreras pedagógicas que requieren licenciatura previa. Como puede observarse en la Figura 2, a raíz de la medida citada se observa que la caída en la matrícula en institutos profesionales no se ve compensada por un aumento en la matrícula en universidades, por lo que cabe esperar una caída en la titulación de licenciados en educación parvularia para los próximos años.

Dado lo anterior, cabría preguntarse qué sucedió con los potenciales estudiantes de educación parvularia que hubieran estudiado en institutos profesionales. La respuesta la da la Figura 3, que muestra la evolución de la matrícula de estudiantes de licenciatura y tecnicatura de educación parvularia. Como puede verse, todo parece indicar que estudiantes que hasta 2014 hubieran acudido a un instituto profesional para obtener un título universitario, ahora continúan asistiendo, pero obtendrán un título técnico. Si bien la buena noticia es que el título que obtendrán ahora probablemente refleje más cabalmente la formación que están obteniendo, evitando que estén al frente de una clase sin la presencia de un graduado universitario, el problema es que esto podría estar indicando que buena parte de los graduados de los últimos años no tienen la formación necesaria para estar al frente de una clase y, por tanto, se pone en jaque la calidad de la educación parvularia. Aunque en los últimos años se han tomado medidas para revertir esta tendencia, siendo la más destacada la llamada Beca Vocación de Profesor, los números nos indican que estos esfuerzos aparentemente no fueron suficientes.

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Centro Estudios MINEDUC.

Dadas las cosas, creemos que estamos en presencia de un problema similar al que nos enfrentamos cuando se decidió estimular el acceso a la educación superior, esto es, sin tener en cuenta si se contaba con los recursos humanos necesarios para que el mayor acceso no significara una caída en la calidad de la educación. Y está demás decir que este problema requiere un análisis más profundo de aquel limitado solamente al monto de los fondos y la forma en que se reparten. Creemos que urge un análisis de los instrumentos para estimular la formación universitaria de docentes de educación parvularia, porque todo indica que, al menos en los últimos años, no están logrando su cometido.

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