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FEN firma convenio de cooperación con Emakunde

viernes, 30 noviembre, 2018 | Extensión, Noticias

El pasado mes de octubre, la FEN firmó un acta de cooperación con el Instituto Vasco de la Mujer- Emakunde. Dicho acuerdo busca potenciar el conocimiento e incentivar el intercambio entre ambas instituciones sobre la “autonomía económica de la mujer” y todas las temáticas que en ella se contienen, incluyendo, por supuesto, la perspectiva educacional.

Emakunde es un organismo autónomo del Gobierno Vasco que diseña, impulsa, asesora, coordina y evalúa las políticas de igualdad y sensibiliza a la sociedad con el fin de conseguir la igualdad real y efectiva de mujeres y hombres en la Comunidad Autónoma Vasca.

Los dos grandes campos de actuación del Instituto son: por un lado, el trabajo con las administraciones públicas, consolidando las estructuras a favor de la igualdad en las mismas e impulsando la puesta en práctica de las medidas para la incorporación de la perspectiva de género en el conjunto de las políticas públicas, y, por otro, el trabajo con la sociedad en general, impulsando el empoderamiento de las mujeres, la igualdad en las empresas, la prevención contra la violencia hacia las mujeres, ofreciendo asesoramiento y defensa en casos de discriminación y sensibilizando a la sociedad a favor de la igualdad.

Les dejamos una entrevista hecha al Directora de Emakunde, Izaskun Landaida, sobre las perspectivas de género en el País Vasco, Europa y su visión de Chile.

¿Cuáles son los nudos críticos en materia de equidad de género en el País Vasco? ¿Existen especificidades a nivel de España y la Unión Europea?

En primer lugar, diría que estamos ante un problema estructural, multidimensional y global por lo que, aunque en cada cultura o país se manifieste con diferentes matices, los nudos críticos yo diría que son comunes en todo el mundo.

Cada legislatura, y por mandato legal, el Gobierno Vasco elabora un plan para la igualdad de mujeres y hombres. Un plan estratégico que presenta la hoja de ruta para los poderes públicos para avanzar hacia la consecución de la igualdad real y efectiva. A pesar de existir tres niveles administrativos diferenciados -ayuntamientos, diputaciones y gobierno-, este plan nos coloca a todas las instituciones mirando hacia el mismo horizonte. Un plan que está alineado con el compromiso estratégico de la Unión Europea en materia de igualdad de mujeres y hombres, con la Agenda 2030, así como con el propio Programa de Gobierno. Los ámbitos de intervención del plan y en los que estamos trabajando como país son: el Buen Gobierno, para seguir trabajando en la incorporación de la perspectiva de género en la gestión pública; el empoderamiento de las mujeres tanto personal como colectivo, social y político; la transformación de las economías y la organización social para garantizar los derechos de las mujeres; y la garantía de unas vidas libres de violencia contra las mujeres, poniendo el foco en la prevención y la atención integral de las víctimas y supervivientes de la violencia.

El gran reto sería interiorizar que este es un objetivo social que nos interpela a todas las instituciones, organizaciones, colectivos y personas, cada cual desde nuestro ámbito de responsabilidad para así poder dar un salto cualitativo.

Emakunde ha incidido en el mundo de las empresas en materia de gestión y regulaciones laborales, ¿cómo lo ha hecho?

Tenemos un estatuto de autonomía que nos concede competencias en diferentes ámbitos, pero no son plenas en materia laboral. No obstante, en nuestra ley vasca para la igualdad se han regulado aspectos para avanzar en esta materia. Por mencionar algunas de las cuestiones en las que estamos trabajando, señalaría que existe un reconocimiento de entidad colaboradora en materia de igualdad, que se otorga a las empresas que tienen una trayectoria en igualdad, son ya más de 105 las que lo tienen, y además hemos creado una red entre ellas con el fin de que se puedan crear sinergias e identificar estrategias para avanzar y a su vez servir de ejemplo para otras muchas. También anualmente ponemos en marcha una convocatoria de subvenciones para que puedan realizar diagnósticos y planes de igualdad con la ayuda externa de una entidad experta. También elaboramos diferentes guías que sirvan de ayuda a las empresas para que puedan elaborar diagnósticos en materia de igualdad y sus propios planes de acción, para realizar procesos de promoción no discriminatorios, para incorporar la igualdad en la gestión de la calidad, para elaborar protocolos para prevenir el acoso por razón de sexo, etc. Y hemos creado también materiales específicos para las empresas más pequeñas que son las que componen en su mayoría el tejido empresarial vasco.

Lo que estamos viendo es que las empresas que apuestan en serio por la igualdad, no sólo se convierten en empresas comprometidas con la justicia social, sino que además se vuelven empresas comprometidas con sus trabajadores y trabajadoras y consiguen mejorar su nivel de satisfacción, retenerte el talento, facilitar la conciliación corresponsable y todo ello contribuye a incrementar su productividad. No podemos hablar de excelencia en la gestión de las organizaciones empresariales, ni de calidad, si no se tiene en cuenta la igualdad. Además de que está probado que la economía pierde sin la incorporación de las mujeres. Es necesaria la transformación de la cultura empresarial para avanzar en la igualdad de mujeres y hombres. Una cultura empresarial que ponga en el centro a las persones. No nos podemos permitir el lujo de desaprovechar el talento de la mitad de la población.

¿Cómo ha permeado la temática de género las agendas de movimientos políticos y sociales en el País Vasco y los demás países?

Yo diría que es un tema al que se le da cada vez más importancia, prueba de ello son, por ejemplo, las impresionantes movilizaciones que se produjeron en el País Vasco con ocasión del 8 de marzo. Pero esto no es fruto de la casualidad. Existe una amplia trayectoria del movimiento feminista y asociativo de mujeres que junto con las instituciones vienen realizando una importante labor de sensibilización que va calando en la ciudadanía.  En este sentido en la última evaluación de la ley vasca para la igualdad, que fue tanto cuantitativa como cualitativa, una de las conclusiones fue que existe cada vez una mayor sensibilización y concienciación por parte de la ciudadanía lo cual hace que el nivel de exigencia sea también cada vez mayor.

Y es que es clave que interioricemos que no hay desarrollo sostenible sin igualdad. Yo diría que la igualdad es el motor del desarrollo sostenible. La Agenda 2030 de Naciones Unidas es clara: además de entre sus 17 objetivos existir uno cuyo fin es facilitar el empoderamiento de mujeres y niñas, se señala que los restantes 16 no se cumplirán si no se incorpora la perspectiva de género.

Si Ud. pudiera hacer sugerencias a nuestro país a partir de la experiencia de Emakunde para avanzar con mayor velocidad en materia de equidad de género, ¿qué nos diría?

Como decía anteriormente, estamos ante un problema que es estructural multidimensional y global por lo que, a pesar de que en cada cultura y País estas desigualdades tengan sus matices, los desafíos son muy similares.

Yo creo que es clave conseguir la implicación de toda la sociedad y de todos los ámbitos, ya que desgraciadamente las desigualdades se dan en todos ellos. Que interioricemos que todas organizaciones, colectivos y personas, cada cual, desde nuestro ámbito de influencia, podemos hacer mucho por avanzar hacia una sociedad más igualitaria. Si algo hemos aprendido en los 30 años de trayectoria de Emakunde es que este es un trabajo en equipo, por ello, es clave crear alianzas y tejer redes en los diferentes ámbitos.

 

 

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