Claustro académico 2026: diálogo sobre la Política de Planta

0

Durante el jueves 8 y viernes 9 de enero se realizó el Claustro Académico 2026, un espacio de análisis y deliberación colectiva sobre desafíos estratégicos de la Universidad Alberto Hurtado, entre ellos la actualización de la Política de Planta Académica, eje central del actual Plan Estratégico Institucional.

En la primera jornada, la vicerrectora Académica, Antonia Larraín, presentó un diagnóstico detallado de la situación actual de la planta académica y expuso los principales lineamientos de la propuesta puesta a discusión de la comunidad. La reflexión se enmarcó en un proceso institucional de largo plazo que busca articular la experiencia acumulada del cuerpo académico con los desafíos contemporáneos de la educación superior, caracterizados por mayores exigencias de calidad, complejidad institucional y responsabilidad pública.

Responsabilidad colectiva y proyecto universitario

Durante su exposición, la vicerrectora subrayó que la Política de Planta no es un instrumento aislado, sino una herramienta clave para la sustentabilidad del proyecto universitario. En esa línea, enfatizó el carácter colectivo de la responsabilidad académica: “Cada una y cada uno de nosotros está aquí no solo por su propia trayectoria, sino también por nuestras y nuestros estudiantes. El valor de los títulos que entrega la Universidad depende de las decisiones que tomamos hoy”.

Desde esta perspectiva, la discusión sobre la planta académica se planteó como un diálogo necesario que articula las trayectorias individuales con el compromiso institucional y la proyección futura de la Universidad, entendiendo la carrera académica como parte de un proyecto común.

Fortalezas y tensiones del modelo vigente

El diagnóstico presentado por la Vicerrectoría Académica recoge antecedentes elaborados por comisiones académicas y análisis institucionales desarrollados en los últimos años. Entre las fortalezas del modelo actual se identifican la existencia de un marco normativo conocido, la diferenciación entre planta ordinaria y adjunta, y un diseño que ha permitido sostener la productividad académica y responder a criterios externos de evaluación y acreditación.

No obstante, el análisis también releva tensiones estructurales que justifican la revisión de la política vigente. Entre ellas, se identifican dificultades en la progresión académica —especialmente en la planta adjunta—, barreras para el reconocimiento integrado de los distintos aportes académicos y rigideces en la distribución de tiempos entre funciones. Estas condiciones afectan la eficiencia institucional y la capacidad de respuesta en períodos de alta demanda, además de concentrar la productividad científica en ciertos grupos, lo que plantea desafíos para la sustentabilidad de largo plazo.

Justicia, equidad y condiciones de desarrollo

Uno de los énfasis transversales del diagnóstico y de la propuesta es la justicia en la carrera académica, entendida como un principio que debe expresarse en reglas claras, condiciones equitativas y mecanismos institucionales transparentes. En ese marco, la vicerrectora fue enfática en señalar que la justicia no se juega solo en los resultados, sino en las condiciones que permiten —o dificultan— el desarrollo de las trayectorias académicas: “Levantar barreras estructurales a la progresión académica es una cuestión mínima de justicia”.

Asimismo, advirtió que cuando la progresión depende excesivamente de arreglos discrecionales o negociaciones individuales, se generan efectos negativos en la convivencia académica y en la percepción de equidad: “Hay personas que no quieren ponerse en una situación de privilegio. Y cuando las reglas no son claras y conocidas, eso termina afectando la convivencia y la percepción de equidad al interior de la comunidad”. El diagnóstico también evidencia impactos diferenciados por género, especialmente en contextos de alta carga de gestión, docencia o cuidados, lo que refuerza la necesidad de incorporar criterios explícitos de equidad y cuidado en la carrera académica.

Lineamientos para la actualización de la Política de Planta

A partir de este diagnóstico, la propuesta presentada se concibe como un marco orientador para el trabajo colectivo del claustro. Se articula en torno a tres principios: sustentabilidad, desarrollo estratégico y justicia, que deben guiar la evolución de la carrera académica en la Universidad.

Entre los lineamientos destacados se incluyen:

  • Fortalecimiento y clarificación de las dos plantas académicas existentes
  • Avance hacia una mayor permeabilidad entre ellas bajo criterios transparentes
  • Definición de perfiles académicos diferenciados y la incorporación de sistemas de evaluación de desempeño claros, periódicos y sensibles a las particularidades disciplinares, con consideraciones explícitas de género y cuidado.

Asimismo, se plantea revisar los criterios de promoción académica, reconocer de manera más explícita la carga de gestión y reafirmar el valor central de la docencia como dimensión esencial de la misión universitaria.

Un proceso abierto y participativo

Desde la Vicerrectoría Académica se enfatizó que la propuesta no busca cerrar la discusión, sino abrir un proceso de análisis colectivo que incorpore las miradas de facultades, departamentos y académicas y académicos, considerando tanto las orientaciones institucionales como las especificidades disciplinares. El Claustro Académico 2026 se proyecta así como un hito relevante en la construcción compartida de una política de planta más justa, sostenible y coherente con el proyecto universitario.

Compartir en redes