Intercambio estudiantil: una experiencia transformadora para Rubén Poblete, estudiante de Ingeniería Comercial

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Vivir una experiencia internacional es, para muchos estudiantes, uno de los hitos más significativos de su formación universitaria. Así lo demuestra la trayectoria de Rubén Poblete, estudiante de Ingeniería Comercial, mención Economía, de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la UAH, quien realizó un semestre de intercambio en la Universidad Loyola, en Andalucía, España.

Su historia refleja no solo el valor académico de estos programas, sino también su impacto en el desarrollo personal, la construcción de redes y la definición de un proyecto profesional con sentido.

De una meta temprana a una experiencia concreta

El interés de Rubén por estudiar en el extranjero no surgió de manera improvisada. Desde antes de ingresar a la universidad ya tenía esa aspiración, la que fue consolidando a lo largo de su trayectoria en la UAH.

“Desde que estaba en el colegio tenía la ilusión de poder estudiar en el extranjero. Cuando entré a la UAH comencé a investigar sobre movilidad estudiantil y desde primer año me propuse como meta postular a un intercambio”, comenta.

Esta motivación no solo estuvo asociada al deseo de conocer otro país, sino también a un desafío personal más profundo. “La idea de enfrentar un sistema educativo distinto, conocer una nueva cultura y, sobre todo, ponerme a prueba, fue lo que me llevó a esforzarme durante cuatro años para poder postular”, agrega.

Elegir destino: una decisión estratégica y formativa

La elección de la Universidad Loyola no fue casual. Rubén priorizó un destino que le permitiera compatibilizar su avance académico con una experiencia internacional de alto nivel.

Elegí la Universidad Loyola porque tiene un programa en economía muy similar al de la UAH, lo que me permitía convalidar asignaturas sin retrasarme en la malla curricular. Además, la posibilidad de vivir en España y recorrer Europa era muy atractiva”, explica.

Antes de viajar, sus expectativas estaban marcadas por cierta incertidumbre académica. “Pensaba que me enfrentaría a un entorno exigente, incluso algo hostil, y tenía dudas sobre si podría desempeñarme al mismo nivel que en la UAH”, recuerda.

Una experiencia transformadora que redefine perspectivas

Sin embargo, la experiencia superó ampliamente sus expectativas iniciales. “Si tuviera que describir mi experiencia en una palabra, sería transformadora”, afirma.

Durante su estadía en Sevilla, Rubén vivió un proceso de reflexión integral. “Fue una instancia para detenerme y pensar en mi desarrollo académico, profesional y personal. La persona que se fue no es la misma que volvió”, señala.

Uno de los hitos más relevantes fue el descubrimiento de su vocación profesional. “La Universidad Loyola fue el detonante para encontrar el camino que quiero seguir. Era algo que venía buscando hace tiempo, y esta experiencia me permitió finalmente verlo con claridad”, destaca.

Además, logró validar en la práctica la calidad de su formación en la FEN UAH.Me di cuenta de que estoy preparado para desempeñarme en cualquier contexto. Incluso logré destacar y ser reconocido por profesores y compañeros, lo que fue una sorpresa muy positiva”, comenta.

Diferencias y complementariedades en la formación económica

Uno de los aprendizajes más significativos fue comprender las diferencias entre los enfoques educativos de ambas universidades. “En la UAH, la formación en economía tiene un fuerte énfasis en la comprensión teórica, el análisis matemático y las demostraciones formales. En Loyola, en cambio, el foco está más en la aplicación de los modelos, el análisis de datos y la investigación”, explica.

Lejos de ver estas diferencias como una limitación, Rubén las interpreta como una oportunidad. “Son enfoques completamente complementarios. La base teórica que me entregó la UAH me permitió aprovechar al máximo la experiencia práctica en Loyola, afirma.

Esta complementariedad también se reflejó en los contenidos abordados. “Tuve la oportunidad de estudiar economía latinoamericana, europea y estadounidense, lo que me permitió desarrollar una visión mucho más amplia y comparada”, agrega.

Aprendizajes clave: idioma, cultura y redes

Más allá de lo académico, el intercambio fue una experiencia profundamente formativa en términos personales y culturales. “El intercambio me permitió desarrollar el inglés en contextos reales. No es lo mismo usarlo en clases que comunicarse con personas de distintos países, con diferentes acentos y formas de expresión”, señala.

Asimismo, destaca el valor de la diversidad cultural. Durante su estancia compartió con estudiantes de distintos países, lo que enriqueció su experiencia en el aula y fuera de ella.

En paralelo, logró generar vínculos académicos relevantes. “Tuve la oportunidad de trabajar en un paper con un profesor de Loyola, con quien sigo en contacto. Esperamos poder publicar ese trabajo en el futuro”, comenta.

Desafíos y adaptación: comenzar desde cero

Como toda experiencia internacional, el intercambio también implicó enfrentar desafíos importantes. “Llegar solo a un lugar completamente distinto, sin conocer a nadie, fue como empezar desde cero. Fue un proceso similar a cuando ingresé a la universidad, pero en un contexto completamente nuevo”, relata.

Sin embargo, el entorno facilitó su adaptación. “El recibimiento fue muy acogedor. Tanto profesores como compañeros fueron muy abiertos, y además compartí clases con otros estudiantes internacionales, lo que generó un ambiente muy diverso”, agrega.

Una experiencia que marca el futuro profesional

El impacto del intercambio en su trayectoria es claro. Esta experiencia no solo me permitió valorar aún más la formación que recibo en la FEN, sino que me ayudó a definir el camino que quiero seguir profesionalmente, afirma.

Además, reforzó su confianza en la aplicabilidad de sus conocimientos. “Entendí que lo que aprendemos en Ingeniería Comercial es útil en cualquier parte del mundo. Eso amplía mucho las posibilidades a futuro”, señala.

En el corto plazo, también reconoce beneficios concretos. “Todo lo que aprendí en investigación y análisis de datos me está sirviendo directamente para mis trabajos finales y el cierre de mi carrera”, explica.

Una invitación a atreverse

Rubén no duda en recomendar la experiencia a otros estudiantes. “Es una oportunidad de crecimiento en todos los sentidos: académico, profesional y personal. Marca una diferencia muy importante en la formación”, sostiene.

Su consejo es claro: “Que no tengan miedo a lo académico, porque la formación que entrega la FEN es de excelencia. Y que se integren a la cultura del país que visiten, que se permitan vivir la experiencia completamente”.

Finalmente, deja abierta la puerta a repetir la experiencia: “Si tuviera la oportunidad de hacerlo nuevamente, lo haría sin pensarlo”.

Si quieres más información de intercambio estudiantil en la UAH, pincha aquí.

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