Estudiar fuera para crecer dentro: la experiencia de Cristianne en su intercambio en Loyola

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La experiencia de estudiar en el extranjero no solo amplía horizontes académicos, sino que también transforma profundamente la forma en que los estudiantes comprenden su entorno y proyectan su futuro. Así lo vivió Cristianne Núñez, estudiante de Ingeniería Comercial de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la UAH, quien realizó un intercambio en la Universidad Loyola, en Andalucía, España.

Su decisión de postular surgió de manera inesperada, pero marcó un punto de inflexión en su trayectoria. “La idea me llamó mucho la atención, por lo que lo investigué más y me motivé a postular. El apoyo de mi familia fue clave en esta decisión”, relata . Desde ese momento, el intercambio dejó de ser una posibilidad lejana para convertirse en un desafío concreto.

Una experiencia que va más allá de lo académico

Si bien su expectativa inicial estaba centrada en lo académico, la experiencia terminó siendo mucho más integral. “Fue una experiencia muy enriquecedora, tanto en lo académico como en lo personal. Me permitió adaptarme a un entorno nuevo y conocer distintas formas de pensar”, explica .

Durante su paso por la Universidad Loyola, Cristianne identificó diferencias relevantes en el enfoque educativo, destacando un estilo más práctico y participativo en comparación con el modelo más teórico que, en algunos casos, caracteriza a su formación en la UAH. Esta complementariedad le permitió enriquecer su aprendizaje y adquirir nuevas herramientas para enfrentar su desarrollo profesional.

A esto se sumaron experiencias culturales significativas, como pasar las fiestas de fin de año en España o celebrar el Día de Reyes, además de recorrer distintos lugares del país y Europa. Todo ello contribuyó a una vivencia formativa más amplia, donde lo académico y lo personal se entrelazan.

Crecimiento personal y nuevas perspectivas

Uno de los aspectos más relevantes del intercambio fue el desarrollo de habilidades personales clave. “Desarrollé mucho la autonomía, la capacidad de adaptación y habilidades sociales al conocer gente de distintos lugares”, señala .

La experiencia también impactó en su manera de mirar Chile y su futuro profesional. “Me ayudó a tener una perspectiva más amplia y a valorar más lo que tenemos. Aun así, también veo que hay mucho por mejorar, y me gustaría ser parte de ese proceso en el futuro”, afirma .

En términos académicos, el intercambio fortaleció su capacidad de análisis comparado, permitiéndole conectar contenidos aprendidos con la realidad nacional: cada materia se transformó en una oportunidad para reflexionar sobre el desarrollo del país y sus desafíos.

Desafíos, aprendizajes y redes

Como toda experiencia de este tipo, el intercambio también implicó enfrentar dificultades. La adaptación inicial fue uno de los principales desafíos, especialmente al llegar a un entorno completamente distinto. Sin embargo, la perseverancia y el apoyo de su entorno fueron fundamentales para sobrellevar ese proceso.

Con el tiempo, logró integrarse plenamente, tanto en el ámbito académico como social, estableciendo vínculos que podrían proyectarse a futuro. Además, destaca el acompañamiento recibido desde la Universidad Alberto Hurtado, especialmente durante el proceso de postulación y estadía, lo que facilitó su experiencia en el extranjero.

Una invitación a atreverse

A partir de su experiencia, Cristianne no duda en recomendar el intercambio a otros estudiantes. “Es una experiencia que te hace crecer mucho y te abre la mente en todos los sentidos”, afirma .

Su consejo es claro: atreverse y aprovechar cada momento. “Que aprendan a encontrar comodidad dentro de la incomodidad, porque es ahí donde más se crece”, reflexiona .

Más que un semestre fuera del país, su experiencia representa un proceso de transformación personal y académica que deja huellas duraderas, reafirmando el valor de la internacionalización en la formación de los estudiantes de la FEN.

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