Columna de Carlos García en El Mostrador / Derrotar al virus acabará con la crisis económica y no al revés

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Por: Carlos García

La pandemia nos ofrece un caso clásico de la teoría del segundo mejor: cuando hay varias imperfecciones en los mercados, la solución de una sola de estas imperfecciones no asegura el aumento del bienestar de la sociedad, por el contrario, este bienestar puede terminar cayendo.

Podemos tomar una serie de medidas económicas en favor de diferentes grupos, y solucionar sus problemas temporalmente. Por ejemplo, distribuir una caja de alimentos, entregar ingresos de emergencias o retirar parcialmente ahorros previsionales. Con estas medidas, se logra un alivio temporal, pero los efectos finales pueden ser contrarios a los buscados originalmente.

En efecto, sin resolver el problema de fondo –que es reducir sustancialmente la propagación del virus– se necesitarán más cajas de alimentos, más ingresos extras y menos ahorros previsionales. Un déficit fiscal creciente, finalmente ahogará los recursos del Estado y esas medidas paliativas terminarán empeorando el problema. No digo que nos sean necesarias en cierta medida, sino que no son la solución

Las experiencias de países como Estados Unidos, Brasil y México –entre otros– muestran que sin resolver el problema de fondo las medidas paliativas solo retardan la solución, mientras la crisis económica empeora cada vez más. Los gobiernos deben gastar cada vez más, los bancos centrales toman más medidas de emergencia –cada vez más extremas– y la población comienza a debatirse dramáticamente –e inhumanamente– entre seguir con la crisis económica o dejar que el virus se tome las ciudades y se salve quien pueda.

Muchas veces se menciona el caso de Nueva Zelanda, que cerró en forma dramática su economía, hoy prácticamente libre del virus. Pero no como ejemplo a seguir, sino como algo imposible de implementar por diferentes razones: no somos una isla, no tenemos la disciplina de los países desarrollados, somos demasiado pobres y, por último, ya no se hizo. Me parece erróneo el análisis, si algo debiésemos haber aprendido en estos meses es que las medidas a goteo, lentas y confusas, no resultan. Al contrario, una de las pocas cosas que sí ha funcionado es la cuarentena total.

La crisis económica es gravísima, pero estamos perdiendo el foco de lo que es vital. Derrotar al virus es el objetivo, algunas semanas más de esfuerzo, por duras que sean, pueden cambiar drásticamente el escenario, evitando que la crisis se agudice y que se deban tomar medidas que tendrán cada vez más efectos permanentes –negativos– sobre las personas.

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