En el marco de su compromiso con una formación aplicada y vinculada con el entorno, la carrera de Gestión de Información, Bibliotecología y Archivística (GIBA) de la UAH ha fortalecido sus metodologías de enseñanza incorporando experiencias en terreno en sus asignaturas. Una de estas iniciativas se desarrolla en el curso Identificación y Clasificación Archivística I, impartido por la docente Evelyn Soto, quien ha integrado visitas a archivos como parte central del proceso formativo .
Aprender archivística desde la experiencia real
La asignatura busca introducir a las y los estudiantes en procesos técnicos fundamentales para el trabajo archivístico, integrando una mirada crítica sobre el contexto en que se producen los documentos. “Estos procesos no son inocuos: los documentos responden a un contexto histórico, social y político”, explica Soto, destacando la importancia de comprender el origen de los archivos.
En este sentido, la identificación —entendida como el conocimiento del organismo productor— y la clasificación —como la organización lógica de los documentos— permiten a los futuros profesionales comprender la esencia de una institución incluso antes de analizar el contenido documental. Este enfoque fortalece una formación integral que articula teoría, contexto y práctica.
Visitas a archivos: conectar teoría con realidad
Como parte central del curso, se han incorporado visitas a archivos reales, una estrategia pedagógica que responde a la necesidad de contrastar los marcos teóricos con la realidad local. “La teoría entrega herramientas, pero siempre debe primar la realidad de cada archivo”, señala Soto.
Durante este semestre, las estudiantes han trabajado en el Archivo Histórico del Programa de Derechos
Humanos, que custodia documentos de las comisiones de verdad en Chile y fue declarado Monumento Nacional en 2022. Esta experiencia no solo les permite aplicar conceptos técnicos, sino también contribuir de manera concreta a la modernización de procesos archivísticos en una institución de alto valor patrimonial.
En terreno, realizan actividades como reconocimiento de funciones institucionales, análisis de tipologías documentales y elaboración de propuestas de clasificación. Estas experiencias han dado origen a informes técnicos, incluyendo un diagnóstico inicial y avances en cuadros de clasificación, evidenciando un aprendizaje aplicado.
Impacto formativo: aprendizaje significativo y compromiso
El trabajo en terreno ha generado un alto nivel de motivación entre las estudiantes. “Poder revisar documentos originales y trabajar con ellos desde una mirada profesional resulta muy impactante”, destaca Soto.
Además, el contacto con archivos vinculados a la memoria y los derechos humanos ha fortalecido el compromiso ético. Las estudiantes no solo adquieren herramientas técnicas, sino que también comprenden el rol social de la archivística y su impacto en la vida de las personas.
Vinculación con el medio y proyección futura
Estas iniciativas también cumplen un rol clave en la vinculación con el medio, generando redes de colaboración entre la universidad y distintas instituciones. “Es muy importante que las y los estudiantes tengan estos espacios antes de ingresar al mundo laboral”, afirma Soto.
De cara al futuro, se busca ampliar estas experiencias. “Tener una experiencia al interior de un archivo permite desarrollar una mirada local de la disciplina, lo que resulta profundamente enriquecedor”, concluye.
Una disciplina con impacto en la sociedad
Más allá del aprendizaje técnico, estas visitas permiten comprender el valor del patrimonio documental. “El contacto con los archivos permite entender su impacto en la vida de las personas, incluso en el ejercicio de sus derechos”, enfatiza la docente.
Así, la formación en GIBA se posiciona como una disciplina clave para el funcionamiento institucional y la memoria colectiva del país.