“¿A quién sirve mi dinero? La Banca Ética y su desarrollo” fue el título de la conferencia dictada por Joan Antoni Melé en la Universidad Alberto Hurtado, una actividad que reunió a estudiantes, académicos y representantes del mundo financiero para reflexionar sobre el vínculo entre economía, ética y dignidad humana.

El encuentro, realizado en el Campus B de la UAH, fue organizado por la carrera de Contador Público Auditor de la Facultad de Economía y Negocios (FEN), junto a BELAT (Banca Ética Latinoamericana) y la Asociación de Ética Empresarial y Organizacional (AEEO). Durante su charla, el banquero, escritor y conferencista español abordó críticamente el modelo económico actual y planteó la necesidad de construir una economía centrada en las personas y no únicamente en la rentabilidad.
Melé, presidente de la Fundación Dinero y Conciencia y uno de los principales impulsores de la banca ética en Latinoamérica, sostuvo que gran parte de las problemáticas sociales y ambientales contemporáneas tienen relación con la manera en que la sociedad ha entendido el éxito, el trabajo y el dinero durante las últimas décadas. “Hemos educado para competir, hemos educado para tener un trabajo y ganar dinero, pero nos hemos olvidado de la dignidad humana”, afirmó al inicio de la actividad.
El dinero como herramienta y no como fin
A lo largo de la charla, Joan Melé insistió en que el dinero no debería ser el propósito central de la vida, sino una consecuencia natural del trabajo realizado con sentido y compromiso social. “El propósito del trabajo es crear riqueza no económica, riqueza humana y social. Si lo haces bien, el dinero es una consecuencia”, señaló ante los asistentes.
En esa línea, cuestionó la lógica económica basada exclusivamente en el crecimiento permanente, la competencia y la acumulación de riqueza, planteando que muchas veces las personas pierden de vista el impacto que generan sus decisiones económicas cotidianas.
Para explicar esta idea, Melé utilizó ejemplos vinculados al consumo, la especulación inmobiliaria y las inversiones

financieras. Uno de ellos estuvo relacionado con el mercado inmobiliario español y las consecuencias sociales de la especulación. “Si una inversión inmobiliaria permite, a lo largo del tiempo, que los jóvenes no puedan acceder a una vivienda, entonces el inversionista no le está haciendo un bien a las generaciones futuras”, explicó durante la exposición.
El conferencista también llamó a desarrollar una relación más consciente con el dinero, entendiendo que cada decisión de compra o inversión tiene efectos concretos sobre otras personas y sobre el entorno. “Cada vez que usamos el dinero estamos influyendo en el mundo”, sostuvo, invitando a preguntarse permanentemente qué compramos, cómo fue producido aquello que consumimos y a quién beneficia realmente nuestro dinero.
La dimensión humana de la economía
Uno de los conceptos más relevantes desarrollados durante la jornada fue el de “arte social”, idea con la que Melé explicó que la humanidad ha sido capaz de desarrollar grandes expresiones artísticas, científicas y tecnológicas, pero aún tiene pendiente aprender a relacionarse de manera armónica entre las personas y con la naturaleza. “Así como existen diversas artes, existe también el arte social, es decir, aprender a relacionarnos entre nosotros mismos y relacionarnos con la naturaleza con la misma belleza que podríamos encontrar en la música o la escultura”, expresó.
En su intervención, el banquero también abordó temas como la desigualdad económica, la salud mental y la pérdida de sentido en las sociedades contemporáneas. Según señaló, muchas personas han sido educadas únicamente para insertarse laboralmente y generar ingresos, dejando de lado preguntas más profundas sobre el propósito de vida. “Estamos diciendo a los jóvenes que ganar la vida es tener un trabajo en el que ganas dinero. Y eso no es ganar la vida, eso es ganar dinero”, reflexionó durante la conferencia.
Melé planteó que esta visión ha contribuido a aumentar el malestar individual y social, incluso en países con altos niveles de desarrollo económico. En ese contexto, hizo un llamado a recuperar dimensiones humanas y espirituales que —a su juicio— han quedado relegadas dentro de los modelos económicos actuales.
Ética empresarial y formación universitaria
El docente de la FEN y profesor de ética empresarial y económica, Andrés Suárez, destacó la relevancia de abrir espacios de conversación sobre estos temas dentro de la formación universitaria.
Según explicó, actualmente existen enfoques de sostenibilidad empresarial centrados únicamente en indicadores ESG (Environmental, Social and Governance), mientras que otras perspectivas buscan recuperar una comprensión más humanista de las organizaciones. “El inversionista puede poner acento no solamente en la rentabilidad financiera, sino también en cómo una organización se vincula con la comunidad, cómo gestiona sus residuos industriales y qué forma de gobierno desarrolla”, señaló Suárez.
El docente agregó que actividades como esta permiten que estudiantes de áreas económicas y financieras puedan reflexionar críticamente sobre el rol social de las empresas y sobre el impacto ético de las decisiones organizacionales.
Banca ética y transformación social
Durante la actividad, Joan Melé también compartió parte de su experiencia impulsando proyectos de banca ética en distintos países de América Latina. Recordó que Chile fue uno de los lugares donde encontró mayor interés ciudadano por este tipo de iniciativas y destacó que actualmente BELAT ya ha financiado más de 1.500 proyectos en el país.
Según explicó, la banca ética busca transformar la relación entre las personas y el sistema financiero, promoviendo inversiones transparentes y enfocadas en proyectos vinculados a educación, inclusión social y medioambiente. “Mientras yo no necesito mi dinero, quiero que sirva para financiar proyectos que hagan del mundo un lugar mejor”, afirmó.
En este contexto, criticó duramente la especulación financiera y el uso del dinero únicamente para generar más riqueza sin considerar sus consecuencias sociales. “Más del 99% del dinero que circula hoy en el mundo tiene fines especulativos y no crea valor real”, sostuvo, advirtiendo que existen miles de proyectos sociales y ambientales que no logran desarrollarse por falta de financiamiento adecuado.
Hacia el cierre de la conferencia, Melé dejó una reflexión final orientada especialmente a las nuevas generaciones y al papel que pueden cumplir en la transformación social. “No busquen un trabajo solo por el dinero que van a ganar. Descubran cuál es su potencial y pónganlo al servicio del mundo”, señaló.
Finalmente, planteó una de las preguntas que marcó el tono de toda la jornada: “Si hemos globalizado la explotación humana, ¿cómo globalizamos también la conciencia?”.