Conservación de libros históricos: la experiencia de práctica de Kamila Infante en el Museo Nacional de Historia Natural

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La experiencia de aprendizaje en terreno sigue siendo un eje fundamental en la formación de estudiantes de la carrera de Gestión de Información, Bibliotecología y Archivística (GIBA) de la UAH. Un ejemplo de ello es la práctica realizada por Kamila Infante, estudiante de tercer año, en el Museo Nacional de Historia Natural, donde participó en procesos de conservación preventiva de material patrimonial de alto valor histórico.

Durante su práctica, Kamila trabajó directamente en la biblioteca del museo con 126 revistas científicas publicadas entre 1912 y 1915, realizando limpieza hoja por hoja, pequeñas restauraciones y labores de organización para facilitar su conservación y posterior catalogación. Además, intervino 15 libros patrimoniales de los siglos XVII y XVIII, confeccionando carpetas y estuches de conservación preventiva adaptados a cada ejemplar. “No se trata solo de limpiar, sino de entender el material, respetar su historia y tomar decisiones sobre cómo preservarlo sin dañarlo”, explica la estudiante sobre uno de los principales aprendizajes de esta experiencia.

Kamila también elaboró planillas de organización para facilitar el ingreso del material a la base de datos de la biblioteca, integrando conocimientos vinculados a gestión de información y sistematización documental. La práctica, además, le permitió conocer otras áreas del museo, como taxidermia y entomología, ampliando su mirada sobre el trabajo interdisciplinario asociado al patrimonio cultural y científico.

Aprender desde el patrimonio documental

Uno de los desafíos más importantes de la práctica fue la elaboración de un estuche de conservación para un libro de grandes dimensiones. Según relata, la metodología que había utilizado anteriormente no estaba funcionando para este ejemplar específico, por lo que debió replantear su trabajo junto al equipo de la biblioteca. “El trabajo demandó tiempo, mucha paciencia y meticulosidad, sobre todo con los libros más deteriorados o con papeles muy frágiles”, comenta Kamila, destacando el acompañamiento recibido durante el proceso.

La experiencia también estuvo marcada por descubrimientos inesperados. Mientras trabajaba con uno de los libros patrimoniales, encontró dos hojas de laurel ocultas entre sus páginas, las cuales debieron ser conservadas y etiquetadas según protocolo institucional. “Fue como encontrar un pequeño misterio olvidado entre el papel antiguo”, recuerda la estudiante. “Guardar estos elementos ayuda a reconstruir el contexto humano de quienes tuvieron esos libros anteriormente”.

Además de las tareas técnicas, Kamila destaca que la práctica le permitió aplicar competencias desarrolladas en la carrera, como la organización sistemática de información, la atención al detalle y la rigurosidad metodológica. También fortaleció habilidades comunicacionales al tener que explicar su trabajo a visitantes y otros pasantes del museo.

Formación y acompañamiento docente

La estudiante valoró especialmente el acompañamiento de docentes de la carrera durante su proceso formativo y práctica profesional. En particular, destacó el rol de la profesora Gabriela, quien realizó el seguimiento institucional y acompañó permanentemente su experiencia. “Su acompañamiento fue constante y me dio mucha tranquilidad saber que tenía a alguien a quien recurrir si algo no iba bien”, señaló.

Asimismo, reconoció el impacto de la profesora Karina en la formación de hábitos de trabajo rigurosos y meticulosos, fundamentales para desenvolverse en espacios patrimoniales de alta exigencia técnica.

La experiencia de Kamila Infante refleja cómo las prácticas profesionales permiten que estudiantes GIBA integren conocimientos técnicos, metodológicos y humanos en contextos reales de trabajo, contribuyendo además a la preservación de materiales históricos que forman parte del patrimonio cultural y científico del país.

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