La transición hacia modelos de desarrollo más sostenibles plantea importantes desafíos para las empresas latinoamericanas. En este contexto, el académico de la Facultad de Economía y Negocios de la UAH, Rodrigo Ortiz-Henriquez, junto a Grace Tamayo-Galarza (Instituto de Altos Estudios Nacionales y Pontificia Universidad Católica del Ecuador), Katherine Mansilla-Obando (Universidad Andrés Bello) e Iván Rueda-Fierro (Pontificia Universidad Católica del Ecuador), publicaron el artículo “The Moderating Role of Collaboration on Innovation and Eco-Innovation Obstacles: Evidence from Latin American Firms” en la revista científica Sustainability (MDPI).
La investigación analiza cómo las empresas de la región enfrentan los obstáculos a la innovación y la eco-innovación, poniendo especial atención al papel que cumplen las redes de colaboración con clientes, proveedores, universidades y centros de investigación para superar estas barreras.
Basado en las Encuestas Armonizadas de Innovación de América Latina (LAIS) entre 2007 y 2017, el estudio considera cerca de 120.000 observaciones de empresas de diez países latinoamericanos, convirtiéndose en una de las investigaciones más amplias realizadas sobre esta temática en la región.
La colaboración ayuda, pero no resuelve todos los problemas
Uno de los principales hallazgos del trabajo es que la colaboración no actúa como una solución universal frente a los obstáculos que enfrentan las empresas para innovar. Su efectividad depende del tipo de barrera que se intenta superar. Según explica Rodrigo Ortiz, “la colaboración es muy potente para superar obstáculos de conocimiento y barreras de mercado, porque permite acceder a conocimientos especializados y reduce la incertidumbre respecto de la demanda de productos y procesos sostenibles”.
Los resultados muestran que las redes colaborativas permiten a las empresas incorporar capacidades y conocimientos que no generan internamente, facilitando la implementación de iniciativas de eco-innovación orientadas a reducir el consumo de energía y materiales. Sin embargo, la investigación también evidencia importantes limitaciones. “Las empresas de la región están eco-innovando a pesar del sistema. Las redes de colaboración ayudan a compensar déficits de capital humano y señales de mercado, pero siguen siendo insuficientes frente a restricciones financieras estructurales y entornos regulatorios poco favorables”, señala el académico.
De esta manera, el estudio concluye que la colaboración no logra amortiguar los efectos de marcos normativos deficientes ni resolver la falta de financiamiento, dos factores que continúan limitando el desarrollo de innovaciones sostenibles en América Latina.
Evidencia para empresas y políticas públicas
La relevancia de esta investigación trasciende el ámbito académico. En una región especialmente vulnerable a
los efectos del cambio climático y donde el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible avanza lentamente, la eco-innovación aparece como una herramienta clave para compatibilizar crecimiento económico y sostenibilidad ambiental.
En este sentido, los hallazgos entregan orientaciones concretas para empresas y responsables de políticas públicas. Por una parte, muestran que las organizaciones pueden fortalecer sus capacidades innovadoras mediante la construcción de redes de colaboración estratégicas. Por otra, advierten que la transición hacia economías bajas en carbono requiere un rol activo del Estado, marcos regulatorios estables y mecanismos de financiamiento verde capaces de reducir las barreras estructurales que enfrentan las empresas.
“El mensaje de política pública es claro: las redes de colaboración son importantes, pero no bastan por sí solas. Sin apoyo público robusto y financiamiento adecuado, muchas de las barreras que frenan la eco-innovación seguirán presentes”, enfatiza Ortiz.
Un estudio con alcance regional y rigor metodológico
Entre los aspectos más destacados de la publicación se encuentra su enfoque regional comparado. A diferencia de investigaciones previas concentradas en países específicos, este trabajo incorpora evidencia de diez economías latinoamericanas, permitiendo observar diferencias institucionales y sectoriales dentro de la región.
Asimismo, el estudio introduce innovaciones metodológicas relevantes al centrarse exclusivamente en empresas potencialmente innovadoras, evitando sesgos asociados a firmas que no reportan obstáculos simplemente porque no tienen intención de innovar. El análisis combina enfoques del Sistema Nacional de Innovación, la innovación abierta y la capacidad de absorción, junto con modelos econométricos avanzados que controlan problemas de endogeneidad mediante variables instrumentales.
La publicación refleja además una colaboración académica internacional entre investigadores de Chile y Ecuador, fortaleciendo la generación de conocimiento sobre los desafíos que enfrenta América Latina para avanzar hacia un desarrollo más sostenible.
El artículo completo puede consultarse en acceso abierto en:
→ The Moderating Role of Collaboration on Innovation and Eco-Innovation Obstacles: Evidence from Latin American Firms