Egresado GIBA impulsa mapa colaborativo para visibilizar espacios de lectura en la Región Metropolitana

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En un contexto donde el acceso a la información y a la cultura depende también de la visibilidad de los espacios que la promueven, Jeremi Antonio Ramírez Sanhueza, egresado de la carrera de Gestión de Información, Bibliotecología y Archivística (GIBA) de la UAH, está desarrollando un proyecto que busca mapear los espacios de lectura existentes en la Región Metropolitana, con el propósito de fortalecer las redes territoriales, democratizar el acceso a la información y reconocer el trabajo que realizan bibliotecas comunitarias, populares y otras iniciativas culturales.

Actualmente, Jeremi se desempeña en la Biblioteca de la Universidad de Las Américas (UDLA), donde combina labores de atención de usuarios, procesos técnicos y actividades de fomento lector. Paralelamente, impulsa este proyecto independiente que pone en práctica las competencias adquiridas durante su formación en la UAH, demostrando cómo la gestión de información puede convertirse en una herramienta para el desarrollo cultural y comunitario.

Un mapa para conectar una red que hoy permanece invisible

La iniciativa nació desde una experiencia cotidiana. Como usuario frecuente de bibliotecas y espacios de lectura, Jeremi observó que, aunque existe una amplia infraestructura dedicada al libro y la lectura, gran parte de ella permanece poco conocida para la ciudadanía. Esta situación es especialmente evidente en el caso de las bibliotecas comunitarias y populares, muchas de las cuales desarrollan un trabajo territorial de enorme impacto, pero carecen de visibilidad y articulación con otros actores. «Surge principalmente desde mi experiencia como usuario frecuente de espacios de lectura. Noté que, si bien existe la noción general de una infraestructura bibliotecaria, la ciudadanía suele desconocer la ubicación exacta o el alcance real de estos puntos, una brecha que se acentúa críticamente en el caso de las bibliotecas comunitarias y populares, las cuales operan bajo una lógica de total invisibilidad para el público masivo».

El objetivo del proyecto es democratizar el acceso a la información geográfica de los espacios de lectura y construir una red que permita a estas organizaciones reconocerse mutuamente, compartir recursos y desarrollar iniciativas colaborativas. «El objetivo principal es democratizar el acceso a la información geográfica de los espacios de lectura y visibilizar esta red fragmentada. El proyecto busca proponer el inicio de trabajos mancomunados que faciliten el intercambio de acervos, la articulación de actividades territoriales conjuntas y la optimización de los recursos locales».

Hasta ahora, el levantamiento ha permitido identificar bibliotecas públicas, universitarias, hospitalarias, museos, centros de investigación, colecciones especializadas y numerosas bibliotecas populares y comunitarias, demostrando que la infraestructura de lectura de la Región Metropolitana es mucho más amplia y diversa de lo que habitualmente se conoce. Para ello, el proyecto utiliza una metodología que combina investigación documental, clasificación de datos y validación directa con los propios gestores de los espacios, garantizando la calidad de la información recopilada.

La gestión de información al servicio de las comunidades

Uno de los principales aprendizajes que ha dejado el desarrollo del proyecto ha sido constatar la disposición de las comunidades para colaborar y formar parte de una red que fortalezca el ecosistema lector. «Lo más significativo ha sido la receptividad de los gestores y de las propias comunidades. Existe una disposición inmediata a colaborar, responder al levantamiento técnico y sumarse a la iniciativa. Esto demuestra que hay una necesidad latente de reconocimiento institucional y de articulación en red».

Actualmente, el proyecto cuenta con un visor analítico desarrollado en Power BI, destinado a la gestión interna de la información, y con un visor público en Google Maps, donde cualquier persona puede ubicar los espacios registrados, conocer su tipología, información de contacto y condiciones de acceso. A futuro, la meta es transformar esta plataforma en un sistema interactivo que permita monitorear la vitalidad cultural de la Región Metropolitana y facilite la incorporación permanente de nuevos espacios.

Para Jeremi, esta iniciativa refleja plenamente el aporte que pueden realizar los profesionales de Gestión de Información, Bibliotecología y Archivística en distintos ámbitos del desarrollo social. «El proyecto es, en esencia, un ejercicio de arquitectura de la información y diseño de sistemas. Desde el planteamiento de la taxonomía en las bases de datos hasta la selección de las herramientas de visualización, cada paso metodológico responde a la formación técnica recibida en la carrera».

Asimismo, agrega que el trabajo desarrollado demuestra que el rol del profesional GIBA trasciende la administración de bibliotecas y archivos. «Sí. Demuestra que el profesional de la información no es un mero custodio pasivo de estanterías, sino un agente analítico capaz de intervenir en el entorno social. Al aplicar competencias técnicas de gestión de datos en contextos comunitarios, devolvemos herramientas de poder y visibilidad a los territorios».

Finalmente, envía un mensaje a quienes trabajan diariamente promoviendo la lectura desde organizaciones comunitarias. «Su labor es fundamental para sostener el tejido social. La mediación y la construcción de comunidad en torno al libro son actos de resistencia cultural valiosísimos; la idea de este mapa es precisamente poner la técnica bibliotecológica al servicio de ese esfuerzo, para que dejen de operar de forma aislada y comiencen a articularse como la gran red que ya son en la práctica».

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