Mauricio Castillo inauguró Impulsa Finanzas en la Universidad de Atacama con una charla sobre el valor de fallar al emprender

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El académico de la Facultad de Economía y Negocios de la UAH, Mauricio Castillo, fue el encargado de dictar la charla inaugural de Impulsa Finanzas en la Universidad de Atacama (UDA), instancia en la que compartió su trayectoria como emprendedor y reflexionó sobre el lugar que tienen los errores en la creación de proyectos. La invitación llegó a través del decano de la Facultad de Ingeniería de la UDA, Alejandro Díaz Ramos, quien había seguido el trabajo de difusión que el académico ha desarrollado en redes sociales. «De hecho, me comentó que le había llamado la atención que fuera bastante activo en LinkedIn», relata Castillo.

Para el investigador, la actividad representaba una oportunidad doble. Por una parte, estaba directamente vinculada con el emprendimiento, uno de sus principales ámbitos de trabajo; por otra, abría la puerta a «generar vínculos con la Universidad de Atacama y con el ecosistema de la región». Su visita, además, incluyó una segunda actividad: durante la mañana dictó una charla sobre Industria 4.0 para estudiantes y profesores de la UDA, donde se generó una activa conversación en torno a resultados concretos de investigación y su aplicación en la realidad de las empresas.

Fallar no es lo mismo que fracasar

El eje de su presentación fue una distinción que, a su juicio, suele pasarse por alto. «Solemos utilizarlos como sinónimos, pero creo que fallar es parte relevante del proceso de emprender. Uno prueba cosas, se equivoca, corrige y vuelve a intentar», explica. Esta mirada se conecta con la lógica de Lean Startup, enfoque que no busca evitar todo error, sino fallar temprano y aprender rápido, para «no descubrir demasiado tarde que llevabas mucho tiempo trabajando sobre un supuesto que nunca validaste».

Para ilustrarlo, Castillo compartió experiencias muy diversas: proyectos que enfrentaron conflictos entre socios, otros con dificultades de capital de trabajo y casos en que el segmento de clientes inicial no estaba bien definido. También habló de un aprendizaje personal: haber trabajado durante bastante tiempo en un proyecto antes de validar adecuadamente la hipótesis del problema. Hoy esa lección forma parte de lo que enseña a emprendedores y estudiantes a través del Lienzo de Problemas, herramienta que utiliza «precisamente para obligarnos a detenernos antes de construir una solución y preguntarnos si entendemos realmente el problema que queremos resolver».

Aunque advierte que resumir el éxito en una receta sería pretencioso, sí identifica una combinación clave: una propuesta de valor que resuelva un problema real y un equipo capaz de ejecutarla. «Muchas veces nos enamoramos de la idea, cuando en realidad deberíamos enamorarnos del problema. La idea puede cambiar muchas veces durante el camino», afirma. Según cuenta, varios asistentes se acercaron al finalizar la charla para comentarle que les había hecho sentido escuchar historias donde las cosas no resultaron como se esperaba. «Fallar está bien y es parte del proceso; el problema sería fallar y no aprender nada de eso», sostiene, subrayando la importancia de abordar también esta dimensión del emprendimiento en la universidad.

Inteligencia artificial y juicio emprendedor

En la charla, Castillo también presentó avances de una línea de investigación que explora la relación entre inteligencia artificial e intención emprendedora. La hipótesis inicial era intuitiva: si las personas pueden generar y evaluar ideas de negocio con herramientas de IA, su disposición a emprender debería aumentar. «Pero lo que estamos encontrando es más interesante. Ese efecto no parece depender simplemente de usar IA, sino de cómo la persona gobierna su uso», explica.

Se trata, precisamente, de la capacidad de evaluar críticamente lo que la tecnología recomienda, decidir cuándo incorporarlo y mantener la responsabilidad sobre la decisión final. A partir de ello, el equipo trabaja en el concepto de Governed Entrepreneurial Judgment, o juicio emprendedor gobernado, que pone el foco en el criterio de quien emprende más que en la herramienta misma.

Mirando hacia adelante, el académico espera que la Universidad de Atacama se sume al trabajo de investigación que viene desarrollando y a redes como FAEDPYME. «Creo que vincularnos con universidades de regiones nos permite ampliar nuestras redes, pero también hacer investigación que recoja mejor las distintas realidades territoriales del país», señala. Para Castillo, además, el vínculo tiene un componente personal: Atacama es la región donde nació.

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